Centro Cultural
Montehermoso
Kulturunea

Exposiciones


MUJERES BAJO SOSPECHA. Memoria y sexualidad, 1930-1980

  • LAS DOMESTICADORAS

    Tras la guerra civil y con la desaparición de la República, el papel social y cultural de las mujeres registra un terrible retroceso. La dictadura se organizará en espacios y figuras claras: las mujeres honradas y las mujeres caídas. Entre estos dos estereotipos, una serie de personajes —monjas y falangistas— serán los encargados de la domesticación de las niñas a través de la educación física y moral.

    El franquismo desarrolla un doble modelo represivo, uno para los hombres, adherido al modelo fascista; y otro para las mujeres, referido sobre todo al modelo católico más tradicional, que le sirve para legitimarse y en el cual la gente ya estaba adiestrada, salvo el corto lapso de la Segunda República. La idea es que las mujeres son frágiles y no delinquen sino que pecan, fundamentalmente en términos de pecados de la carne, pecados sexuales. Para evitarlos y crear mujeres dóciles y castas al servicio del varón y de la patria, las monjas del Sagrado Corazón educaban a las élites femeninas en la humildad, la piedad, la virginidad, la laboriosidad y el sacrificio durante la dictadura,  que también de vez en cuando promovía casos ejemplares de niñas santas, como el de Josefina Vilaseca, para apuntalar la religiosidad de las masas y el modelo de feminidad subordinada.

    La Sección Femenina de Falange, dirigida por Pilar Primo de Rivera hasta su fin en 1977, recibirá el «encargo» oficial de formar a las mujeres españolas —niñas, jóvenes y adultas— en todos los campos de actuación —trabajo, cultura, deportes, educación—, convirtiéndose en la única organización institucional dedicada a las mujeres durante la dictadura. La Sección Femenina abogó por la construcción de una feminidad abnegada, de esposas, madres y amas de casa sin tacha. Sin embargo, los mandos de la organización formaban una comunidad de mujeres independientes, solteras y sin hijos. Aquí radicaba su principal contradicción, de la que se hace eco la cultura visual presentada y que tiene que ver con el mando, la acción y la masculinidad, muy alejada de los valores tradicionales que promulgaban.
Pilar Primo de Rivera
Pilar Primo de Rivera
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